La nueva realidad de los mercados financieros tras la invasión a Ucrania
Rusia irrumpió en territorio ucraniano el pasado 24 de febrero. Para frenar la expansión del Kremlin, Occidente le impuso una batería de sanciones que hicieron estragos en la economía rusa. El rublo tuvo su mayor devaluación diaria desde la crisis de 1998, los bonos se desplomaron ante la amenaza de un default inminente y la renta variable perdió 80% de su valor en apenas una semana. Los activos ucranianos tampoco corrieron una mejor suerte.
Por más que la guerra se esté desarrollando en el Viejo Continente, sus repercusiones se sintieron a lo largo de todo el mundo. Desde el plano comercial, la zona del Mar Negro tiene un papel preponderante en la exportación de commodities agrícolas (trigo, maíz y girasol) y energéticas (petróleo y gas). La agudización del conflicto bélico disparó los precios de estas materias primas a máximos históricos. Adicionalmente, la mayor incertidumbre en el mercado motorizó las inversiones en activos refugio en detrimento de los más riesgosos (flight to quality).